Arquitectura Hospitalaria

Un hospital es uno de los edificios más complejos que nos podemos encontrar. Su diseño está íntimamente relacionado a su buen funcionamiento y, en consecuencia, a su seguridad: un hospital bien diseñado es, con toda probabilidad, más seguro. Así, el objetivo principal de la arquitectura hospitalaria debe ser optimizar el diseño a fin de que el hospital sea lo más seguro, eficiente e inteligente posible. Sólo teniendo presentes estos objetivos conseguiremos que el hospital sea un espacio que realmente se preocupe por la salud de las personas. Al final, y como dice la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su Constitución, el goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano.

Así como hay tipologías arquitectónicas que han ido evolucionando por cuestiones de corte más artístico y conceptual, el diseño hospitalario ha sufrido cambios tipológicos siempre por causas que están fuera del concepto arquitectónico en sí. Se ha movido por factores ‘revolucionarios’ provenientes de modificaciones sociales o científicas. Ver brevemente cómo ha evolucionado la arquitectura hospitalaria a lo largo de la historia nos permite entender su funcionamiento y qué debemos esperar del futuro.

La palabra “Hospital”, proviene del latín hospes, que significa huésped. En la Antigua Grecia, el concepto de hospital tomaba forma en el templo de Esculapio, dios que tutelaba la salud, y se trataba de un lugar más dedicado a la curación espiritual que al cuerpo. Con el paso de los siglos, podemos situar propiamente el primer hospital en los monasterios de la Edad Media, que funcionaban motivados desde una función social-religiosa: bajo doctrinas como la caridad o la misericordia, la Iglesia era la única institución que cuidaba y se hacía cargo de los enfermos.

 

Evolución de la arquitectura hospitalaria

La siguiente modificación tipológica de relevancia llegará con el paso del hospital en patio o en claustro de los monasterios y abadías al sistema de pabellones de mediados del siglo XIX. Este nuevo sistema se implementó a raíz del descubrimiento de las enfermedades infecciosas y de los principios higienistas de Florence Nightingale: disgregar a los pacientes en espacios separados era el modo más eficaz de evitar los contagios en masa. También el siglo XIX es el del nacimiento de los colegios oficiales de médicos, que en nuestro país se reúnen en la Organización Médica Colegial de España y el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos. 

Con el descubrimiento de los antibióticos, el contagio descendió y obligó a gestionar los espacios para la salud de otra forma. El hospital se situó de nuevo en el centro de las urbes. Surgieron los hospitales de corte masivo y, con la aparición del ascensor, se inició una nueva época: los hospitales empezaron a crecer en altura. Pero la experiencia demostró que este crecimiento estaba claramente limitado por las características intrínsecas del ascensor -su velocidad, su desarrollo técnico, etc. Por ello, el modelo pasó de la gran torre monolítica al modelo de base o base más torre: es decir, el hospital en malla de las recientes décadas.

Los últimos años los hospitales han evolucionado sólo ligeramente, nunca radicalmente. En el siglo pasado, los hospitales eran máquinas para curar que se plasmaban en edificios muy compactos con circulaciones pobremente organizadas, poca ventilación y escasa iluminación natural. Así son la mayoría de los hospitales de hoy en día: tienen unos 70 años, son antiguos y muy altos. Y aunque pueden funcionar bien, a menudo acarrean problemas de tamaño, de distribución o de salas.

Para superar estos problemas, la arquitectura hospitalaria debe volver a revolucionarse. En una evolución, las prestaciones mejoran ligeramente sobre una base previamente consolidada: pero la revolución, más que una simple mejora, será todo aquello que modifique sustancialmente la forma de hacer; en el caso de la arquitectura, de diseñar. En PMMT hemos reflexionado en profundidad sobre la arquitectura hospitalaria y Hacia dónde va el Hospital del Futuro”, y hemos identificado una serie de características de los hospitales de hoy en día que deberían sufrir, más que una evolución, una revolución. En un entorno de máxima flexibilidad y mejora continua, a grandes rasgos, los ámbitos que definirán estas transformaciones serán los siguientes ocho puntos:

 

La revolución para hospitales, clínicas y centros de salud

- La apuesta decidida por la Accesibilidad Universal frente a la accesibilidad a secas. El hospital debe diseñarse con los últimos parámetros de la accesibilidad universal y los estándares más altos que existen en la actualidad para que sea completamente inclusivo. Un hospital que sea paradigma de la accesibilidad universal será un hospital para todas las personas: nuestro diseño ha de permitir que todos los usuarios puedan acceder y utilizar el edificio de manera autónoma, sin ningún tipo de barreras, impedimentos ni peligros.

Para poder aplicar medidas de accesibilidad universal es imprescindible conocer las diferentes necesidades que tienen los usuarios a la hora de interactuar con la arquitectura. Desde PMMT, y gracias a un proyecto de investigación de más de tres años, hemos conseguido recopilar todas esas necesidades y desarrollar un método objetivo de análisis e implementación de la accesibilidad universal para cualquier tipología edificatoria: Clear Code Architecture. El método permite conocer el nivel de accesibilidad de un espacio o grupo de espacios, y proponer acciones que ayuden a mejorarlo hasta un nivel óptimo.

- El uso de materiales saludables y el diseño de entornos de trabajo que afecten positivamente a la salud de las personas, superando los materiales y espacios laborales de bajas prestaciones. Debemos comenzar a pensar que los materiales no son simplemente elementos de revestimiento que dan imagen a un hospital u otro edificio, sino que pueden participar activamente en la salud de las personas.

Nuestra metodología propia Friendly Materials nos permite evaluar de manera objetiva los materiales que configuran los espacios construidos, posibilitando establecer una comparación cualitativa entre los diferentes tipos de productos, sistemas constructivos y espacios interiores. Con Friendly Materials no solo podemos hacer evaluaciones, sino que nos permite diseñar edificios más saludables basados en información objetiva. Además, aunque se desarrolló desde el sector hospitalario, está pensada para todos los espacios que se ocupan de forma permanente -como oficinas, escuelas o viviendas (ver MIT Technology Review).

- El diseño paramétrico para garantizar la hiperflexibilidad tipológica. Es decir, la búsqueda de un modelo óptimo que pueda adaptarse a todas las casuísticas, partiendo de una serie de reglas, métricas y estrategias comunes a todos los equipamientos sanitarios para garantizar su correcto funcionamiento, sean cuales sean las características particulares finales. Además, los parámetros deben permitir también la personalización del edificio desde el inicio, así como la adaptación a futuros cambios.

Nuestro Parametric Hospital se basa en esta idea para desarrollar un hospital de última generación, con todas las prestaciones y a medida del cliente. Este modelo nos permite construir hasta 3 veces más rápido, pero con las características de un proyecto convencional, esto es, con un diseño a medida para cada caso, y con edificaciones de calidad que perduren en el tiempo.

- El diseño matemático basado en la evidencia científica que mejore el diseño actual, que está basado en la experiencia y la intuición. El diseño a través del análisis matemático es la búsqueda de la eficiencia en diferentes frentes, y significa ser capaces de diseñar la infraestructura de un hospital -sobre todo sus organizaciones y comunicaciones- en base a modelos matemáticos que garantizan de manera objetiva que son los sistemas y circuitos más eficientes. Los datos son los que harán que luego, en el día a día, el uso de la infraestructura sea la más eficiente.

-  El hospital autosuficiente capaz de reducir las demandas energéticas al máximo para cubrir todas las necesidades con estrategias activas y pasivas, así como con energías renovables. Nuestro proyecto de investigación relacionado con la autosuficiencia de los hospitales es Energy 0, que propone soluciones absolutamente eficientes para el escenario más radical: construir un hospital en Marte. Trabajar con estos extremos como escenario obliga a encontrar las soluciones más eficientes.

- El hospital inteligente fusión del big data y la inteligencia artificial que podrá procesar 50 ó 60 años de tratamientos en todos los hospitales para personalizar los tratamientos más eficientes, superando el momento de eclosión de las TIC y el Big Data actual. Tenemos que generar de nuevo el concepto de una revolución del modelo de hospital para pasar a lo que ya está sucediendo en grandes empresas de I+D: la incorporación de la Inteligencia Artificial (IA). Así, seremos capaces de procesar todos los datos que genere la infraestructura hospitalaria y sacar conclusiones desde la Inteligencia Artificial.

- El hospital cyborg como evolución del hospital tecnológico, en el que las nuevas tecnologías se fusionarán con los materiales y se integrarán en los sistemas de construcción de nueva generación para interactuar e impulsar la eficiencia de los nuevos entornos de trabajo, además de la experiencia y confianza del usuario. Esta evolución permitirá el trabajo colaborativo de médicos, enfermeros e ingenieros biomecánicos en hospitales construidos y diseñados como contenedores óptimos de estas nuevas tecnologías.

- El hospital humanizado como eje vertebrador, centrado en la experiencia del usuario y del trabajador. Las estrictas exigencias funcionales se impregnarán de conceptos emocionales como la empatía, el humanismo, la sensación de confort y la seguridad, siempre por delante del diseño centrado en la imagen y la forma arquitectónica. La arquitectura hospitalaria vuelve así a centrarse en lo más importante: el bienestar de las personas.

El modelo tipológico del hospital como edificación debe cambiar en consonancia con estas revoluciones. Es por eso por lo que a un arquitecto contemporáneo especialista no le basta con estar atento a las modas o prácticas del momento. Y menos si hablamos de arquitectura hospitalaria. El arquitecto debe estar atento a las informaciones que tienen que ver con nuevas tendencias sanitarias, informáticas, científicas, humanísticas, etc.: estas tendencias son las que marcarán las revoluciones que afectarán a las instalaciones sanitarias en un futuro inmediato.

Tenemos que repensar cómo diseñamos los hospitales del futuro, cómo construimos el contenedor para todas estas revoluciones, y encajar así las nuevas funcionalidades y necesidades basadas en avances sociales, culturales, científicos e informáticos.

 

La innovación en la construcción

Este es el compromiso de PMMT, y por ello nos mantenemos firmes destinando el 20% de nuestros recursos al I+D+i. De esta apuesta han nacido Clear Code Architecture, Friendly Materials, Parametric Hospital o Clear Code Handle: hasta un total de 10 proyectos de investigación que ya son parte indispensable de cualquier proyecto arquitectónico que diseñemos. Es así como podemos integrar la investigación a la producción, formando un binomio donde ambas partes se benefician mutuamente.

Estamos convencidos de que los hospitales de los próximos 50 años serán una mezcla perfecta de tecnología y alma. La búsqueda de este equilibro entre la incorporación atenta de los últimos avances tecnológicos y la creación de entornos humanizados que estén al servicio de las personas, mejorando su bienestar, es lo que marcará las pautas de diseño de estas infraestructuras sanitarias y de la nueva arquitectura hospitalaria.

En última instancia, los entornos sanitarios tienen que ser humanos: este es el único modo de que sirvan a la salud de las personas. La humanización debe regresar al centro del debate de la arquitectura hospitalaria. Porque en algún momento la arquitectura se desvió de su camino: el foco dejó de ser el hombre -el confort del ser humano- para centrarse en otros aspectos, sean estética, economía, eficiencia, moda o afirmación cultural. Por inconsciencia o por interés, muy a menudo se ha olvidado que la humanización es inherente a la arquitectura, que forma parte de su definición misma.

No debemos olvidar que la función nuclear de la arquitectura es humanizar los espacios: convertir un entorno hostil en un entorno humano. Es decir, crear las condiciones para que el lugar en el que estoy sea para mi lo más confortable posible, lo más “humano” posible. Llueve, pero estoy a resguardo; hace frío, pero mi comedor es cálido. Éste es el papel último de la arquitectura; porque lo que yo necesito de mi entorno es que no me moje, que no tenga frío, que esté confortable.

Una arquitectura hospitalaria desenfocada -o enfocada en otras prioridades- ha tenido como consecuencia directa la pérdida de su humanización. Y ahora debemos añadir un adjetivo a un sustantivo que ha renunciado a su esencia. Pero es innecesario sacar a relucir el tema si se está hablando auténticamente de arquitectura: el reto, por lo tanto, es devolver a la arquitectura lo que nunca debería haber perdido. El reto es re-humanizar la arquitectura.

¿Cómo podemos los arquitectos humanizar una habitación? Simplemente haciendo buena arquitectura -haciendo una arquitectura que ponga el foco en el ser humano; en nuestro caso, en el paciente y en el médico. Y la buena arquitectura es compleja, porque debe tener en consideración el ser humano en toda su diversidad, en su amplio abanico de preferencias y necesidades. Supone atacar el objetivo desde múltiples ámbitos.

La humanización sólo se consigue pensando en cómo puede mejorar la calidad de vida de cada usuario, de cada persona que va a estar en la habitación. Entendiendo que allí va a haber un paciente con unas circunstancias particulares, y que el objetivo es generar este confort y este bienestar. Por lo tanto, la arquitectura debe tener una visión poliédrica del confort del paciente, e intervenir desde todas las perspectivas que hacen que una habitación sea humana: accesibilidad universal, uso de materiales saludables, eficiencia energética, hiperflexibilidad tipológica, integración de las tecnologías y de la inteligencia artificial, conforts lumínico, térmico y acústico, etc.

Estas perspectivas se corresponden con los ámbitos que en nuestra opinión deben ser objeto de una revolución en las infraestructuras sanitarias. Estas son las caras más evidentes de este complejo poliedro que es la comodidad de los pacientes en relación con su estancia en un hospital, y en las que desde PMMT estamos investigando para conseguir un mejor servicio pensando en los pacientes, y sobretodo, pensando en cada paciente. Sólo así podremos convertir al paciente en el centro de la experiencia y de la arquitectura hospitalaria. Un ejemplo de ejecución bajo estas premisas es la nueva habitación para los pacientes de Clínica Corachan, que se explica con todo detalle en Hospitecnia, el portal de arquitectura, ingeniería y gestión hospitalaria tan útil para los profesionales del diseño y para los proveedores de servicios del ámbito sanitario, en tanto que aglutina y difunde conocimiento del sector hospitalario.

¿Qué labor representan las infraestructuras sanitarias como herramienta para el desarrollo de una estrategia de humanización? Desde que se entra en un establecimiento de salud, el paciente se da cuenta, ya en el contacto inicial, si se acoge con humanidad y amabilidad o no, y si el establecimiento cumple físicamente y arquitectónicamente con criterios de diseño básico para su bienestar. Los equipamientos sanitarios acompañan a los procesos de cura: los facilitan o los entorpecen. Por tanto, la arquitectura y el diseño de interiores pueden facilitar la recuperación del paciente, acelerarla o retardarla. Existen y se pueden crear espacios diseñados para curar y cuidar; es decir, espacios para interactuar con los cinco sentidos. Estos son algunos de los elementos a tener en cuenta:

  • Cuidado consciente e intencional del impacto de la luz (respeto del ciclo circadiano, complementar la luz natural con la artificial en su justa medida).
  • Acceso a espacios naturales diseñados para estimular los sentidos con juegos de colores, texturas, reflejos y sombras, e incluso olores. Fuentes o móviles que cuelgan y suenan con el viento.
  • Uso de imágenes, vinilos, fotografía, etc. que simulan paisajes naturales.
  • Uso de materiales saludables o Friendly Materials: pasamos el 90% del tiempo en edificios cerrados, los elementos contaminantes de los edificios son entre 2-5 veces superiores al los del exterior.
  • Espacios que buscan el confort visual con diseños poco agresivos y suaves (como piezas redondas). Espacios desestresantes y amables.
  • Confort acústico, cortinas fonoabsorbentes, etc. para mitigar el sonido (pensemos lo que implica pasar unos días en una UCI).
  • Crear espacios de intimidad y de reflexión, y espacios para relacionarse con la familia: “espacios mágicos” que en sí son facilitadores para crear una buena experiencia o pueden ser el escenario de una buena historia.

Los espacios tienen que considerar las necesidades psicológicas de las personas y reconocer los procesos interactivos que se producen entre las personas y el medioambiente. Es la psicología arquitectónica y neuro-arquitectura. Los espacios deben contemplar la necesidad de: aceptación (acogida como huésped); familiaridad; respeto a la privacidad; confort sensorial; y facilidad de orientación (necesidad de control). Hay evidencias científicas del efecto que tienen en la reducción del nivel de stress (que libera hormonas que desarrollan enfermedades degenerativas) y ansiedad, la reducción de la presión arterial, la reducción de la necesidad de sedación a los niños, la percepción del dolor,el  estado anímico y mejora de la depresión, y el alta precoz.

El debate de la “humanización” está muy vivo también en la ingeniería sanitaria, con múltiples artículos en la Biblioteca Virtual de la Asociación Española de Ingeniería Hospitalaria y, por supuesto, entre todos los operadores del sector salud. Así, la fundación Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS) inició en 2018 el estudio “Experiencia de Paciente. Primer estudio de Medición en Sanidad Privada en España” aportando datos de más de 10.000 personas que han vivido al menos una de las etapas del Patient Journey: acceso al sistema, urgencias, consulta, pruebas diagnósticas y hospitalización.

Es exactamente este concepto binomio de la arquitectura hospitalaria -alma y tecnología al servicio de las personas- lo que aplicamos en nuestros proyectos. En PMMT ofrecemos el conocimiento adquirido en 25 años de experiencia en el diseño y construcción de grandes infraestructuras hospitalarias y proyectos de alta complejidad. Somos una empresa especializada en arquitectura sanitaria avanzada con más de 2.500.000 m2 proyectados a nivel nacional e internacional, y tenemos obra construida en Europa, América y África.

En los últimos cinco años, hemos construido 7 hospitales en Ecuador, Bolivia, Guinea Ecuatorial y Angola. En obra pública, en PMMT estamos realizando para Infraestructures la ampliación del Hospital Trueta de Girona y del Centro de Atención Primaria (CAP ) de Amposta. En España, recientemente hemos empezado las obras de la nueva Clínica Girona, así como los proyectos de ampliación del Hospital Vithas Xanit Internacional (Málaga), el Nuevo Hospital Evangélico en el distrito barcelonés 22@ o las dos Torres de Viviendas Rubau (Girona), entre otros.

 

Plan Funcional 3D aplicado a Clínica Girona

Algunos de nuestros proyectos de arquitectura hospitalaria para el sector privado tienen en su origen el Plan Funcional 3D, una metodología avanzada desarrollada por PMMT desde la innovación. Tradicionalmente, los arquitectos hemos necesitado dos cosas para poder empezar a redactar un proyecto: un emplazamiento y un plan funcional. El emplazamiento lo proporciona el cliente; el plan funcional el arquitecto, junto con el propio cliente. ¿Cuántas habitaciones quiere que tenga su casa? Esta pregunta rara vez se ha podido formular en el mundo de la arquitectura hospitalaria, porque los arquitectos hemos empezado a trabajar con un plan funcional ya redactado. Desde PMMT llevamos muchos años trabajando con estos complejos programas funcionales, hasta que nos hemos dado cuenta de que los arquitectos especialistas también podemos aportar mucho en esta fase tan importante del proyecto.

Un plan funcional no es, o no debería ser, un mero listado de estancias y superficies. Debe reflejar cuál es el modelo de gestión del cliente y, por tanto, ha de ser personalizado. Los planes funcionales, hoy en día, son más adecuados para dar respuesta al modelo asistencial que al modelo arquitectónico. Sin embargo, es en esta fase cuando se debe decidir cuál va a ser el modelo arquitectónico, y esto solo se garantiza a través de nuevas metodologías de redacción de planes funcionales. Las decisiones que se tomen en el plan funcional condicionarán directamente el proyecto arquitectónico, y es por eso que el papel del arquitecto especialista en esta fase es fundamental.

Aunque nos pueda parecer a priori que el plan funcional es territorio exclusivo de consultorías médicas, los arquitectos especialistas tenemos aptitudes y conocimientos que pueden dar mucho valor en esta fase inicial del proyecto. Un buen planteamiento arquitectónico inicial permite ofrecer nuevas y mejores maneras de trabajar. Podemos proponer diversos modelos de servicio que resuelven las necesidades del cliente y le permiten escoger el que más se ajusta a su modelo de gestión sanitaria. Tenemos la capacidad de entender espacialmente un servicio y ver la manera de optimizarlo, aportando soluciones funcionales innovadoras que consigan el mejor funcionamiento y minimicen recursos. Podemos dar coherencia arquitectónica a los metrajes de las salas, sabiendo lo que significan los metros, lo que cabe y lo que no cabe, ajustándonos a las necesidades en cada caso. Podemos conocer el coste aproximado del edificio antes de llegar a las fases más costosas del proyecto y obra y, por tanto, permite al cliente ajustar su inversión en caso de necesidad. Construir un edificio hospitalario requiere una gran inversión y no hay mayor ahorro que lo que no se construye, por eso es tan importante la decisión de qué queremos construir. Además, el trabajo conjunto entre cliente y arquitecto permite incorporar en esta fase inicial los diferentes estudios arquitectónicos que tienen incidencia en la funcionalidad, reduciendo las incertidumbres posteriores y avanzando con seguridad y velocidad.

En PMMT apostamos por ello y desde hace ya unos años estamos ofreciendo a nuestros clientes el papel de consultoría sanitaria en la fase de plan funcional. Un caso de éxito es la nueva Clínica Girona, cuya obra se inició a finales de 2018. Clínica Girona, con más de 80 años de historia y situada en el centro de la ciudad, se había quedado pequeña. Dado que su ubicación actual no podía crecer, se decidió cambiar su emplazamiento y construir una clínica más grande. Pasarían de los 13.000m2 actuales a los más de 40.000 m2 de la futura Clínica. Para ello necesitaron, en primer lugar, un plan funcional, y ahí fue cuando contactaron con nosotros.

La realización del plan funcional fue un trabajo codo con codo entre la Clínica y PMMT que duró aproximadamente seis meses. El proceso pasó por una serie de reuniones con cada uno de los diferentes servicios, donde pudimos conocer sus problemas, necesidades, maneras de trabajar y voluntades. Todo eso lo analizamos en profundidad y fuimos proponiendo, en cada caso, el modelo de servicio que más se ajustaba a sus necesidades. Para ello hicimos uso de una nueva metodología de redacción de planes funcionales que llamamos Plan Funcional 3D.

El plan funcional 3D consiste en utilizar una serie de gráficos y diagramas para plasmar gráficamente las salas y metros que hay en un plan funcional tradicional. Es un método que identifica los modelos tipológicos óptimos y muestra clara y gráficamente cual es la propuesta organizativa de cada servicio, sus diferentes áreas, los flujos, las entradas, las conexiones con otros servicios e, incluso los requerimientos arquitectónicos, como la luz natural. El plan funcional 3D muestra además la relación entre todos los servicios, y la colocación de estos servicios en una sección ideal por plantas, y proporciona un presupuesto aproximado de la obra. Podríamos decir que es casi como un ante proyecto funcional del edificio sin diseño arquitectónico. El plan funcional 3D mejora la comunicación con el cliente porque la información es más fácil de comprender a través de una formalización esquemática en 3 dimensiones del programa funcional. Esta metodología fomenta la participación de todos los implicados: gerentes, personal médico, personal sanitario, etc. en base a un lenguaje común que aporta más valor al proceso.

Con el plan funcional 3D de Clínica Girona se consiguió un plan funcional con unos metros muy estudiados y trabajados mano a mano con el cliente, reflejo de su modelo de gestión. Generamos nuevos estándares funcionales desde la innovación, consiguiendo servicios más personalizados y eficientes y, por tanto, más productivos y rentables. El cliente pudo comprender fácilmente y validar cuál era el funcionamiento de todos los servicios de la futura clínica que, a posteriori, se replicarían en distribuciones reales y han sido base del éxito del proyecto arquitectónico.

Fue a través del plan funcional que PMMT entró en el proyecto de Clínica Girona. Hemos acabado pasando por todas las fases hasta llegar a la obra, que es donde nos encontramos ahora. La consultoría de plan funcional, como ya lo es la redacción de un Plan Director, debe ser una fase más en la que los arquitectos especialistas debemos apostar por participar. Es justamente nuestro conocimiento especializado, fruto de la constante investigación, lo que nos permite aportar valor a través de la consultoría. Es además una nueva manera de entrar en el proyecto que nos permite llegar a conocer muy bien a cada cliente y sus necesidades, pudiendo llegar en todas las fases a proporcionarle un producto mucho más optimizado y personalizado, que sea reflejo claro de su modelo de gestión, le ayude a mejorar la calidad del servicio a sus usuarios y contribuya a minimizar los costes del proyecto y de la obra.

 

Compromiso con la salud de las personas

Nuestro compromiso es, fundamentalmente, con la salud de las personas, y nos ha valido importantes reconocimientos internacionales. Nos avalan 26 primeros premios en concursos de arquitectura y premios de obra construida como el FAD de Arquitectura Internacional 2014 por el Hospital de Puyo, el de la IX Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo, el de Investigación de la UIA o el PAEI del CSCAE.

Nuestra obra ha sido premiada en prestigiosos certámenes, publicada en más de 100 medios generales y especializados, desde World-Architects a La Vanguardia, ha formado parte de exposiciones nacionales e internacionales, y el expertise de los miembros de nuestro equipo nos ha posicionado como reputados invitados en congresos, universidades y debates, así como jurados en diversos concursos del sector hospitalario y articulistas en publicaciones especializadas en arquitectura, construcción e infraestructura sanitaria.

Los reconocimientos son un reflejo de la concienciación social sobre la importancia de incluir parámetros de salud en la arquitectura, así como de apostar por la investigación para lograr una arquitectura hospitalaria que esté completamente al servicio de las personas. Para ello, hace falta revolucionar su diseño y funcionamiento.